You are not logged in

SER

Cynthia Pinedo

Cuando la esperanza de vida no tiene porvenir,
cuando físicamente solo hay decadencia, degeneración…
la mente, la actitud, es lo que domina,
es lo que determina si muero o vivo en vida,
el espíritu es la magia de la vida que después se va
cuando el alma ya no está en tu cuerpo.

Los milagros existen, pero no quiero tener la ilusión falsa de uno, no sucederá…
pero ¿sabes?, ya sucedió, el milagro ya está y no lo proclamas, no lo declaras,
el milagro no es la vida, el milagro es el cambio, la consciencia,
la sabiduría en la transformación del pensamiento,
que me acerca más a mi propia alma, a mi esencia de existir y sin existir,
a mi pureza y crecimiento subsecuente;
pero ¿Cómo se puede vivir así? ¿Cómo no querer morir, no vivir esta agonía?
¿Cómo no llorar al ver el sufrimiento de los otros y aceptar perderlo todo?…
es que ya no pierdes nada, es percepción, nunca tuviste nada,
esto fue momentáneo, pero no fue tuyo, ni tu cuerpo, ni tu salud, ni tu vida, nada,
fue y ha sido como un viaje; te preparas para partir, para conocer, para disfrutar, gastar,
pero también te preparas para regresar, para comenzar otra vez a trabajar, a ahorrar,
y a planear una nueva aventura, un nuevo viaje, ahora diferente,
que tendrá experiencias y expectativas únicas, diferentes, con un nuevo aprendizaje.

Pero, ¿Cómo vivir con eso? ¿Cómo vivir así?
Con fe, con fe en dar lo mejor de ti, y compartir tu esencia,
tu sonrisa, el atardecer, por cada minuto,
por el amor de quienes están contigo,
¿y si nadie está contigo?, ¿y si estas solo?
No, no estás solo, nunca estarás solo,
porque Dios está contigo, Dios es todo y es tu fuerza, tu única verdad.

¿Por qué me pasa esto a mí, o a mi hija(o), o a la persona que amo?
Muy dentro de ti, en tu interior, están todas las respuestas,
en tu alma hay sabiduría, solo busca llegar a ella,
a ese manantial de pensamientos sabios y puros,
llenos de divinidad que te darán tranquilidad, paz; medita, busca la luz.

El hecho es que la muerte no es el fin, y la vida es un medio,
y en cada momento hay una oportunidad, hay una esperanza;
de cambio, de vida, de transformación, de acercamiento a Dios.

Es como cuando hay una corriente de agua pura y cristalina, que corre,
y se le vierte un colorante artificial que torna toda el agua en ese tono,
un tono brillante, nítido; así se transforma el cuerpo en forma interna,
cada neurona, cada célula, vibrante, espiritual, por vivir o por morir.

¿Qué eres tu?, ¿eres lo que dan los otros?, ¿si te dan algo?
Como tiempo, atención, o amargura, soledad, compasión…
o simplemente “ERES”, y eres fuerte para afrontar este reto,
para luchar por ti, porque te tienes a ti mismo,
para demostrar tu amor por la vida, por los demás,
y dejar huella en tu camino, huella a tu paso.

¿Pero como dejar huella en la soledad, o en esa situación encadenante?
La huella existe, con o sin ser descubierta, después será vista,
estudiada y valorada si aún no lo es, las huellas indican y muestran un camino,
tus huellas mostraran tu cambio interno, un camino a la verdad,
un camino a la transformación, a una metamorfosis.
Una metamorfosis que quizá nadie vea, pero eso no importa,
lo que importa es la metamorfosis en sí, y el resultado.

Cuando aprenderemos a no ser solo apariencias,
llenos de materialismo y superficialidad,
de egoísmo y vanidad, de contrariedad.

La pureza está en el corazón, en lo profundo del corazón cuando abres tu ventana al amanecer…
No es ser visto, es SER, ser autentico, original, único, real,
no es darme valor solo para ser reconocido, admirado, apreciado,
o por tener la atención de los otros, eso, es carencia,
carencia de autoestima, falta de seguridad, de amor propio,
es solo SER, auténtica y libremente SER;
pero ser no quien soy en mi impureza, si no en mi perfección divina,
en mi alma, es una lucha interna entre lo bueno y malo, lo impuro y puro…

Llénate de agua de vida y transforma tu cuerpo, cada célula,
cada pensamiento, cada sentimiento y sonríe,
aun en la muerte hay que decir gracias, hay bendiciones por llegar,
y hay milagros, porque los milagros existen y tú ya eres uno de ellos,
solo créelo, y deja que fluya ese viento que te lleva a tu destino,
pero disfruta tu presente.