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EL ADIOS

Cynthia Pinedo

¿Cómo expresar un adiós sin dolor,
cuando el adiós es para siempre?

Te vas y con hierro candente,
al rojo vivo
queda tatuado en mi corazón
tu nombre,
y lo que fue de ti,
cada parte de vida,
de sonrisas,
mi alma te abriga, te añora…
y tu ausencia duele tanto ahora…

No hay llanto en la sangre
para decirte adiós…
ni agonía desvariante para
estar sin ti…
queda un vacío
que consume el alma
que invade de dolor inaguantable
que mata,
que cansa,
ansiedad que exhausta
inmensidad que no abarca
valle seco
fuerza y amor que no abraza
persecución que alcanza
que roba la respiración y agita
que desgasta.

No puedo verte marchar
sin evitar llorar,
llorar de dolor,
llorar por ti…
por lo que me hiere tu partida
por no estar en ti…
llorar con el alma abierta
con emociones que desgarran
que mutilan el alma…
y gritar en desconsuelo
porque tu amor no me abriga,
por los errores en mi vida
por nostalgia
por no aceptar situaciones
por contradicciones.

El adiós es mi fin
un final que no acaba
triste, templado…
oscuro, desolado…
agonía que no calma
voy perdido, desubicado.

La desesperación que desquicia
acaba conmigo,
decirte adiós
es lo que más me ha dolido,
es cruel vivirlo,
te llevas mi corazón
en pedazos
y fragmentos de historia
reemplazados
pero tu amor es mi fuerza
y mi consuelo.

Decirte adiós es
dejarte volar en tu destino
sin saber de ti,
sin verte más,
¡cómo dolerá!
me quedo sin palabras…
estarás feliz,
sonreirás,
la luz de tu mirada iluminará;
yo quedo atrás
y me borras del pasado,
de tu mente;
solo te deseo felicidad,
un mundo pleno
donde persista el amor,
abatas los miedos
de tu inconsciente,
el aroma relajante
tu sensibilidad exalte
y las estrellas brillen para ti.