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LOS COLORES

Cynthia Pinedo

Un pintor de arte, en su paleta de colores tenía solo tres:
el blanco, el negro, y el rojo.
El blanco representaba todos los colores en uno,
el negro la ausencia total de color y el vacío;
y el rojo, sangre o muerte.

El pintor insatisfecho buscaba más colores para su arte
y sin conocerlos tenía una esperanza…
nos se conformaba con la idea de vivir y colorear su mundo solo de ellos;
después encontró unos huevos diferentes a los habituales,
pues tenían polvo en su interior, pero él no lo podía ver,
y en su selección buscaba huevos grandes, o con color exterior,
un día, accidentalmente cayo un huevo de polvo a sus pies,
uno de los cuales había pasado desapercibido por mucho tiempo,
y descubrió un un color amarillo, vivo, hermoso,
un color que no conocía, que no había visto antes
e ilumino su mirada porque ya podría descubrir el sol;
al percatarse de esto, rompió otro huevo de polvo,
y encontró un azul precioso,
aprendió a combinar los colores y entonces descubrió
que el podía crear colores nuevos, como el naranja, el verde, magenta,
turquesa, fucsia, rosa, marrón, etc.,
pues el ya tenía el rojo, y creo innumerables colores
en diferentes tonalidades y pudo darles tonos brillantes,
tonos mate, pudo realizar sólidos, desvanecidos, etc..

El artista siendo un experto reconoció que su conocimiento de arte
era tan poco, como tan solo una inspiración de desear aprender de ese arte,
descubrió el comienzo de un arte majestuoso,
en el que podía crear lo increíble y ver lo invisible;
descubrió que al buscar, realmente no sabía buscar,
porque lo que buscaba no estaba en la forma que pensaba,
no estaba en la forma visual exterior,
si no que lo descubrió por accidente, por coincidencia o casualidad, por un error;
pues todo el tiempo lo tuvo y nunca vio una oportunidad o alternativa en ello,
aferrado buscando un estereotipo, un prototipo, material visual, algo definido.

La esencia de adentro transforma a la de afuera,
es más importante encontrar, que perder,
es mejor conocer que ignorar,
y descubrir que vivir aferrado a ideas arraigadas
nos hacen permanecer insatisfechos y con desespero
de una respuesta que conforte y de sosiego.