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DESPIERTA

Cynthia Pinedo

¿Como se puede ablandar un corazón tan duro como una roca?
¿Una roca antigua y oxidada, austera?,
que ha rodado tanto y pasado por cambios climáticos adversos y tempestades.
Por si sola, no cambiara nunca,
el clima talvez ayude, pero no será suficiente,
quizá solo logre lavarla, mas nunca transformarla, ablandarla o purificarla;
entonces? ¿como se puede hacer esto?,
es el destino, su camino y los elementos del mundo,
la combinación de todo, la hará maleable, la hará permeable,
al permitir el paso del agua su saturación cambiará,
su peso específico, su temperatura y comienza un proceso lentamente.

Una roca se puede triturar,
se puede fundir para retirar el metal, si tiene metal,
se puede desintegrar hasta reducirla a polvo,
un polvo tan fino que puede llegar a desaparecer
y pasar desapercibido entre el viento.

Así somos nosotros, nuestro rencor, nuestra mente cerrada e ideática,
nuestro corazón duro y lleno de carencia, de resentimiento y dolor,
que ciega y endurece, que envenena con odio
con falta de esperanza, de fe, de perdón.

¿Como podrá salir lo bueno, entre tanta dureza, entre tanta podredumbre?,
es cuestión de abrir las manos, la mente, de dejar ser, respirar y ser libre,
tener fe, es un principio, una transmutación que no sabes a lo que te llevará,
que camino enfrentaras, pero sea lo que fuere,
será tu camino de reconocimiento, de valoración y transformación,
de lo vano a lo inmortal, de lo pagano a lo transcendental,
de lo mundano a lo espiritual.

Una vez que comienza es como un rio que no se detiene
y su caudal aumenta cada vez más,
su agua se limpia al transcurrir su paso, su fuerza aumenta
y llega la calma entre la profundidad, entre la lejanía del horizonte,
la fuerza es tu coraje y la calma tu paz;
el día, la noche, el desespero; y tu alma tu perdición,
DESPIERTA que la luz entre en ti y te permita ver,
abre los ojos del amor, del perdón, mírate a ti,
júzgate a ti antes que a los demás, pide humildad, sensibilidad,
para convertir ese corazón duro en una roca que se baña en agua
y se vuelve permeable, que permite el comienzo de una transformación,
con ayuda del universo, de los acontecimientos, del tiempo,
y todo a su tiempo, sin la tiranía, sin estereotipos,
sin soberbia, con prudencia y pudor.

El agua, lo que te permita llorar.
La tierra, lo que te hace caer, ensuciarte,
para levantarte y recomenzar, intentar y continuar.
El sol, que te hace sudar, la temperatura que permite que se agite tu corazón,
que se caliente la sangre y que tu corazón comience a latir,
que desentuma tu cuerpo, que descongele tu cerebro que no puede pensar,
y que no te deja vivir… más que en una triste oscuridad.

La soledad, en realidad no es soledad, es tu realidad,
es la lejanía a tu divinidad, es tu desavenencia, tu tristeza, tu mar.

¿Como es que tender alas para volar, si las he perdido?,
o quizá nunca percibí que las tuve?
Como un niño que no sabe cuándo es niño,
del valor de un cariño, del alimento, de su cuna, de su cuidado,
pero es feliz… con lo que tiene…
Un niño que se va a morir, también es feliz…,
con su dolor, con su ternura, con su inocencia,
y con el cuidado de Dios.

Un niño tiene un espíritu vivo, lleno de luz, de pureza.
Cada uno de nosotros es ese niño que Dios cuida, alimenta y protege,
mientras vive, mientras muere, no lo percibimos…
pero está ahí, protegiéndote y haciéndote fuerte.

¿Pero de donde se saca valor para continuar?
¿o fuerza para luchar?
¿Se necesita un porque o un para quién?
Primero será por tu propia vida, por tu propia fuerza y valor,
sin ti, tú mismo estas perdido, REENCUENTRATE,
en ti mismo, internamente, en tu vida, en tu destino,
en tu camino, en tu fe…

después caminaras y sabrás el camino,
descubrirás un punto que te dará dirección, guía,
tendrás objetivos y metas claras, que te den luz y orientación,
aunque estés ciego y perdido, no te desviaras ni te perderás
porque el camino es parte de ti y él te llevara por él,
sin saberlo tú, y si te caes, te levantaras, una,
y si son mil veces, mil veces te levantaras
o aunque te cueste tendrás que hacerlo hasta lograrlo,
no importa el tiempo que te tome,
no importa si transcurrieron los anos o se te fue la vida,
te levantaras, con fuerzas o sin ellas, levantaras tu frente
y continuaras porque encontraras lo que refresca tu alma y te da paz,
porque valdrá la pena tu esfuerzo y veras que no solo es llegar,
si no que es todo el camino, todo el proceso lo que te hizo cambiar,
no solo llegar, llegar es la consecuencia del procedimiento al andar,
del proceso de tiempo y de vida de tu propio dolor;
es una filtración y purificación sin saber,
como las filtraciones naturales y profundas, sombrías,
y claras con luz entre la oscuridad.